Tal y
como hemos hecho en los anteriores trabajos
relacionados con el terrorismo, la situación de
Euskadi o las víctimas de ETA, tanto la
preproducción como la grabación de este documental
se han realizado manteniendo un elevado nivel de
discreción y prudencia, evitando cualquier tipo de
promoción periodística contrariamente a lo que
suele ser lo habitual y lo apetecible.
Para poder trabajar sin presiones, los integrantes del reducido equipo, todos ciudadanos vascos, fueron objeto de una minuciosa selección y en ninguna de las fases de la producción participó ninguna empresa del País Vasco con más de tres personas. El equipo lo formaron el director, un periodista, un productor, un operador de cámara y un técnico de sonido.
Varios de los participantes en la película prefirieron no aparecer con sus nombres completos en los títulos de crédito. Un editor y un músico se integraron en las últimas fases de la producción.
El proyecto comenzó a gestarse en 2002 y fue en noviembre cuando se estrenó en diez salas comerciales de toda España.
Las aportaciones de algunos colectivos de víctimas y la sensibilidad y solidaridad de varios gobiernos autonómicos de nuestro país participando económicamente en la producción fueron fundamentales para poder finalizar el documental.
Para colaborar en la banda sonora de la película se propuso una participación prácticamente testimonial a varias de las voces más prestigiosas de la música de cámara en España que declinaron la invitación.
Gracias a la colaboración desinteresada de la cantante santanderina Montserrat Obeso y del músico Pat Metheny, la extraordinaria creación musical obra de Eduardo Basterra adquirió el tono que se merecía el trabajo.
Para poder trabajar sin presiones, los integrantes del reducido equipo, todos ciudadanos vascos, fueron objeto de una minuciosa selección y en ninguna de las fases de la producción participó ninguna empresa del País Vasco con más de tres personas. El equipo lo formaron el director, un periodista, un productor, un operador de cámara y un técnico de sonido.
Varios de los participantes en la película prefirieron no aparecer con sus nombres completos en los títulos de crédito. Un editor y un músico se integraron en las últimas fases de la producción.
El proyecto comenzó a gestarse en 2002 y fue en noviembre cuando se estrenó en diez salas comerciales de toda España.
Las aportaciones de algunos colectivos de víctimas y la sensibilidad y solidaridad de varios gobiernos autonómicos de nuestro país participando económicamente en la producción fueron fundamentales para poder finalizar el documental.
Para colaborar en la banda sonora de la película se propuso una participación prácticamente testimonial a varias de las voces más prestigiosas de la música de cámara en España que declinaron la invitación.
Gracias a la colaboración desinteresada de la cantante santanderina Montserrat Obeso y del músico Pat Metheny, la extraordinaria creación musical obra de Eduardo Basterra adquirió el tono que se merecía el trabajo.